Fogwill. El último viaje. Foto cabecera © Ángel Martínez

El DIRECTOR

Gustavo Mota. Foto © María Fernanda Mota Baños
 
Gustavo MOTA Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM de México y licenciado en Ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid, España. Produce y dirige la sección Letras íntimas, en el diario El País. Colabora en medios informativos como Milenio (México), InfoLibre y TintaLibre (España). Ha sido Editor Jefe y Presentador del Informativo NCI Noticias "Noticiero cultural iberoamericano", que es trasmitido por el 24 Horas de Televisión Española. Ha sido redactor y columnista de los periódicos mexicanos: La Jornada, El Universal, El Centro y Generación. Es director del documental: Fogwill. El último viaje, basado en la última entrevista que concedió el último maldito de la literatura argentina. Es su primer documental.
 
COMENTARIO DEL DIRECTOR

Mi padre me llevó a Fogwill y Fogwill me llevó a otro papá del que no nací. Huella de ese encuentro y resultado de este documento es el padre como figura narrativa, como símbolo, alguien a quien se admira tanto como se rechaza, como solo el amor es capaz de odiar. Así, la significación del padre en el documental lleva a considerar: Padre es de quien decidimos aprender, e hijos, siempre, porque es lo primero que fuimos en la vida, y como terminamos, cuando se va.

Fogwill, tras la entrevista que le hice en Montevideo, me sugirió que nos viésemos en Buenos Aires. No lo hice y quince días después él moría. Desde entonces, la conciencia tiembla en forma de arrepentimiento; recrear era una manera de vivir lo que ya no pude experimentar.

A Fogwill lo entrevisté sin haberlo leído –tampoco importó-. Mudo, sin preguntas me quedé. Me sentía solo y expuesto, desvalido, débil e ignorante, porque estaba frente al asombro que supera cualquier tipo de precaución. Pese a lo anterior o por ello mismo considero que es la mejor entrevista que hasta ahora hubiera hecho; una conversación que deja de ser entrevista para ser conocimiento. Gracias a Fogwill y a este viaje supe que la mejor manera de contar es incorporar el error como posibilidad y la naturalidad como verdad.

Este documental muestra lo inevitable: ante una figura que aplasta lo mejor es ser uno, sin más, pero para ello había que reconocer qué lado nos constituye de todos los muchos que es uno. Había que ser lo que nunca nos atrevimos a ser. Algo parecido a una forma de ser lo que no hice.

Alguien dijo que tuvimos la suerte de que Fogwill muriera, sin embargo, para este documental no hacía falta que se muriese; no era suerte, era valentía para atreverse a conocerlo. Fogwill muestra en cada paso: Lo que soy, hice. En mi caso, había que decir, haciendo.


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